84666 EL OJO SAGRADO


 


 

EL OJO SAGRADO




Una de las hipótesis más fascinantes, sostenida durante milenios en la antigüedad e incluso contenida en textos de Ciencia Hermética y que hoy parece tomar cuerpo y explicación en algunas de las más avanzadas investigaciones parapsicológicas, es la del "tercer ojo", órgano ignorado por científicos y profanos, pero existente en el cuerpo humano, más o menos camuflado dentro de la gran maraña de tejidos cerebrales cuyas verdaderas funciones no se conocen suficientemente bien.

Este Tercer Ojo estaría atrofiado, dormido o por desarrollar en la mayoría de nosotros. De forma que, aunque examinando el cuerpo de un hombre o una mujer se diera con dicho órgano de "visión", a nadie se le ocurrirá identificarlo como tal. Sólo así es posible que este Tercer Ojo exista y haya existido siempre, ya que de haber sido descubierto y conocida su función no estaríamos ahora tratando de desentrañar el misterio.

Por otra parte, al menos en las leyendas y las ciencias ocultas, se da por sentado que en tiempos remotos los seres, humanos o no, poseían un Tercer Ojo. Se dice, en la cultura egipcia por ejemplo, de ciertos reptiles o serpientes. Hay pruebas pictóricas de este Tercer Ojo en algunas interpretaciones de dioses hindúes (llamado "tilka" y figurado con una gema), como Shiva. Y las divinidades se han representado con ojos humanos: el Sol, la Luna, Dios, etc. Y así se da el ojo de Osiris en el Antiguo Egipto, el ojo de Drama o Mahatma en el tantrismo hinduista, budista y jainista. En mascarillas funerarias, estatuillas y figuras de las culturas olmeca, maya y otras. En México se encuentran muestras de este Tercer Ojo en la frente de máscaras rituales, aunque este "ojo" misterioso no responda luego en dichas culturas al órgano que buscamos de la visión clarividente y extrasensorial, pero sí constituya un antecedente, como indicio de la respuesta que intentan hoy los estudios parapsicológicos. En Egipto, en cambio, el ojo sagrado de Osiris se encuentra, a veces, en escenas iniciáticas como un triple ojo, símbolo de la trinidad ocultista del dios Thot, y que concedía la visión directa de cosas invisibles, como podían ser las reencarnaciones sucesivas del mismo individuo.

Y también en Egipto, sobre muchos sarcófagos así como en estatuas, la visión de lo "sobrenatural" se simboliza por una serpiente enrollada en espiral sobre la frente como el poder oculto que poseían faraones (el "urus") y otras jerarquías del estado. Los ojos de la serpiente cobra, falsos o verdaderos (en realidad un "sensor infrarrojo" que le permite orientarse hacia la presa por el calor que ésta emite) pero claramente dibujados como marcas blancas o negras en su caperuza y que le han merecido el apodo de "cobra de anteojos" son otros símbolos utilizados en los misterios de la religión del Nilo. Y la realidad confirma este simbolismo, ya que de las doce especies de cobras existentes en la actualidad, la llamada "cobra egipcia" y algunas otras poseen estas características simuladoras de ojos en su caperuza expandida. Y de lo que no cabe duda es que los egipcios antiguos tomaron a la cobra como símbolo de la visión extrasensorial y sobrenatural.

Existen numerosas teorías sobre la existencia de un Tercer Ojo en la especie humana en tiempos muy antiguos, o en planos de existencia distintos al nuestro... Este Tercer Ojo por alguna razón se atrofió en determinado momento (como ocurrió con otro órgano primitivo con su función perdida: el apéndice), se retrotrajo y escondió dentro del cráneo y vive adormecido en esta cavidad. Algunos científicos creen entender que este Tercer Ojo podría volver a cumplir sus funciones antiguas y otros parecen demostrar que, al menos en algunos individuos, se ha podido conseguir reactivar esa visión. Estamos hablando, lógicamente, de la no menos famosa "glándula pineal". Lo veremos todo ello por su orden; al fin y al cabo, los dos ojos que actualmente tenemos no son sino terminales nerviosas perfeccionadas y desarrolladas en un órgano de visión. Y de la misma manera que hoy existen dos, nada impide proponer, siquiera como hipótesis de trabajo, que en otro momento podrían haber existido tres.

La tesis de Bardasano

El biólogo José Luis Bardasano, hijo de un célebre pintor y profesor él mismo de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, realizó, en 1971, una tesis para dicha universidad, sobre "Epífisis de un quelonio", en la que exponía sugestivos argumentos sobre el desarrollo biológico de la glándula pineal. El profesor Bardasano, desde entonces, ha estudiado el tema exhaustivamente; está en condiciones, por tanto, si no de afirmar categóricamente que la glándula pineal sea el Tercer Ojo buscado por la Parapsicologí a, sí de esperar que las actuales investigaciones puedan conducirnos algún día a tal afirmación.

Los escritos y comunicaciones de Bardasano en libros y congresos se multiplican después de su tesis, hasta culminar con una serie de estudios con un equipo de la Universidad de Alcalá de Henares, España, cuyos resultados aún están por confirmarse, en orden de establecer que la glándula pineal puede ser la sede y el fundamento anatómico y funcional de la percepción extrasensorial. De confirmarse esta tesis, coincidiría con la que han sostenido muchos ocultistas y clarividentes de todas las épocas.

El ojo adivinatorio

Por otra parte hay pruebas de que, en algún momento, han existido seres humanos con un solo ojo central, síntesis de los dos que naturalmente existen. Sea por error de la naturaleza, como en el caso de los monstruos, sea porque alguna raza pudo desarrollarse así (a despecho de un proceso de selección natural y supervivencia del más apto que conspiraría contra su perennidad, ya que con dos ojos se estima mejor la distancia de una presa o un agresor que con uno solo), el caso es que esta realidad está ahí. En las islas Canarias, por ejemplo, se han hallado indicios de la existencia de unos seres extraños, con un solo ojo. Tal vez sean los herederos de los cíclopes, aquellos seres gigantescos y con un solo ojo que Homero cita en la Odisea como residentes en una isla, la misma que algunos han querido identificar con una de las Canarias, o restos de la sumergida Atlántida. Los científicos consideran hoy que todo mito y toda leyenda tienen un trasfondo de verdad y como en el caso de Troya, ciudad mítica hasta que en el siglo XIX fuera descubierta por el arqueólogo aficionado alemán Heinrich Schliemann, algunos quieren ver este mito de los cíclopes, hijos de Poseidón (el océano) y Anfitrina (la tierra) como otra realidad localizable en la geografía más allá de las Columnas de Hércules, lo que hoy llamamos estrecho de Gibraltar.

La Doctrina secreta, el popular libro de Helena Petrovna Blavatsky, en su volumen tercero, "Las razas con tercer ojo", revela tan curiosa como fantástica teoría sobre esta materia. Son hipótesis de teósofos y ocultistas fundamentadas en leyendas de la historia hindú, las mismas que reconociendo la existencia sucesiva de diversas razas humanas en la "cadena planetaria", identifican a algunas de ellas, como la de los hermafroditas, con cualidades como tres ojos en la cabeza o cuatro brazos en el tronco. Dice textualmente: "... en ellos el Tercer Ojo, petrificándose gradualmente pronto desapareció, hundiéndose profundamente en la cabeza...". Este Tercer Ojo, sin embargo, es un órgano de visión extrasensorial, no un mero tercer ojo para ver cosas físicas y contemporáneas, sino el ojo adivinatorio, telepático. Y en busca del desarrollo del mismo, diversas culturas acometieron incluso la práctica de las trepanaciones craneanas, que desde el Paleolítico por lo menos ha practicado la humanidad en lugares muy diversos y distantes del universo de la historia, en el tiempo y la geografía. Muchos interpretan hoy que esas trepanaciones craneanas tenían como finalidad, además de la quirúrgica y sanatoria, otra "mágica", mediante la cual se reactivaba ese Tercer Ojo petrificado del que hablaba La doctrina secreta. Actualmente, aún existen yoguis a los cuales se les ha practicado este tipo de trepanación. Y de cuyos conocimientos y utilización del Tercer Ojo dormido y activado cuesta mucho dudar.

El biólogo Ariens Copes ha desarrollado una teoría según la cual las glándulas pineal y parapineal pueden considerar como la base de un sistema que funciona como un reloj biológico, mediante el cual los animales que lo poseen se adaptan a las condiciones ambientales. Este sistema sería el conductor de las aves migratorias, el guía de las palomas mensajeras, el adaptador de los animales salvajes a la cautividad, etcétera.
En las glándulas pineal y parapineal se recibe información a través de distintos órganos y fibras del organismo; del olfato, de las vísceras, del área preóptica, y en ciertos animales como los vertebrados inferiores, las fibras del tacto proyectarían sobre la epífisis sensaciones ópticas. Así, la glándula pineal o epífisis determinaría los ritmos de la vida del animal, como la relación de la perioricidad actividad-descanso en relación con la luz del ambiente. La intensidad de la luz ambiente regula a través de la epífisis, por ejemplo, la puesta del huevo en las gallinas. De forma que, si se le enciende la luz de noche, la gallina cree que ya es de día y vuelve a sus funciones diurnas de comer y poner huevos.

Las palomas "magnéticas"

El profesor Bardasano ha experimentado con su equipo de Alcalá de Henares en la línea férrea Madrid-Guadalajara, como las palomas mensajeras desvían su vuelo o se detienen agazapadas sin cruzar el tendido eléctrico, mientras el tren no se aleje suficientemente del lugar. El paso del tren produciría alteraciones electromagnéticas captadas por la paloma a través de su glándula pineal, que "desorientan" el mapa de sus vuelos. Algunas investigaciones han demostrado que estos animales necesitan un régimen alimenticio que incluya partículas de hierro, junto a granos de avena que contengan minerales ferromagnéticos. ¿Se explicarían así las peculiaridades migratorias de estas aves?.

La vuelta del Tercer Ojo

En los mamíferos y en el hombre la glándula pineal o epífisis está situada en el centro geométrico del encéfalo y hasta ahora no se han descubierto sus funciones con una unanimidad que merezca el nombre de científica. Pero algunos biólogos están interesados en su estudio y todo lo obtenido hasta ahora parece orientar hacia que esta glándula, como traductor fotoendócrino, no ha sido suficientemente conocida.

Se supone que, sin embargo, la glándula pineal tiene funciones o puede tenerlas de mayor envergadura, pero que por alguna causa desconocida se ha atrofiado o adormecido. Empero, algunos piensan que esta glándula puede ser reactivada mediante ciertos estímulos como la luz, y volver a ser lo que la naturaleza dispuso para ella.

El biólogo ruso Shuskin ha desarrollado una hipótesis según la cual el individuo puede producir variaciones de adaptación que le llevarán a una diferenciació n celular en un órgano determinado. En otras palabras: Shuskin afirma categóricamente que caracteres que han desaparecido de la estructura de un animal, órganos que han atrofiado y casi perdido su naturaleza, pueden volver a funcionar ya que se pueden desarrollar de nuevo si están inscriptos en el código genético del individuo o de la especie.

En definitiva, como se ha dicho siempre que la función crea al órgano, en la teoría de Shuskin se dice que un carácter depende de la utilidad y tiene lugar cuando aún existe. Por lo tanto, si un órgano creado en su día por una función ha dejado de "funcionar" y se ha atrofiado o al menos "adormecido" por falta de utilidad, puede volver a la actividad total si es nuevamente necesario y útil y en tanto no haya desaparecido por completo en la ontogénesis.

Se trataría, pues, de la vuelta al funcionamiento ordinario de la glándula pineal como Tercer Ojo. Ello sería posible si se dieran las condiciones que supuestamente se dieron cuando tal circunstancia se produjo. Según la biología, la glándula pineal admite dos funciones: como receptor de estímulo y como órgano secretor. Actualmente predomina la segunda función, pero podría volver a ser criptorreceptor, es decir, tercer ojo, si llegase a recibir luz.

Consideramos hoy en día la glándula pineal como un transductor neuroendocrino: traduce información recibida de unas células para trasladarlas a otras, pero podría volver a ser Tercer Ojo y de hecho se piensa que en algunos individuos no ha dejado de serlo, siempre que dicha utilidad fuese creada por el ambiente. Algunos piensan que tal reactivación de las funciones fotoendócrinas de la glándula pineal como Tercer Ojo no depende más que de una conveniente iluminación de dicha glándula, lo que podría conseguirse mediante la tepranación del cráneo, como parece que ya se vino haciendo en la antgüedad sobre ciertos y determinados individuos, posiblemente dentro de ceremonias iniciáticas. Ciertamente, con la ley de Shuskin, "... la apertura de una ventana craneal permitiría el paso de la luz hacia el encéfalo y podría inducir sobre los pineocitos en evolución el desarrollo de segmentos externos con polaridad fótica".

Esta teoría sobre el Tercer Ojo fundamentado sobre la glándula pineal no es una hipótesis que haya desarrollado simplemente algún místico o una serie de ocultistas cuyos principios científicos pudieran no ser del agravio de todos.

Pero de todo esto, un elemento me parece altamente revelador: más allá de la credibilidad que el lector otorgue a las teorías esotéricas de esta glándula, es un hecho histórico que desde la más remota antigüedad se le llama "tercer ojo", asignándole funciones ópticas. Ahora bien: si la neurología y la oftalmología son científicamente confiables desde tiempos sólo recientes, si los antiguos eran tan ignorantemente supersticiosos y carentes de toda tecnología científica, ¿cómo sabían entonces que en ciertos animales era un "fotorreceptor" ?. ¿Cómo diferenciaban las células –si es que supieran de las mismas- sensibles a la luz de las que no lo son?. ¿Cómo sabían de las primitivas relaciones nerviosas entre las funciones corticales y la epífisis?.

APRENDA A DESARROLAR EL TERCER OJO


SI USTED CONSIGUE ABRIR LOS CANALES ENERGETICOS DE SU GLANDULA PINEAL,
LLEGARA A NOTAR IRRADIACIONES EN LA CABEZA Y LAS MANOS DE LA PERSONA QUE LO ACOMPAÑARA EN LA EXPERIENCIA, A PESAR DE NO HABERLUZ EN EL CUARTO

Los egipcios se servían de él para anticiparse al futuro, los hindúes lo consideraban la llave de la iluminación y los, aztecas intentaban despertarlo para obtener una visión directa de lo invisible. Lo cierto es que el tercer ojo fue considerado el "órgano del alma" en numerosas civilizaciones ya extinguidas y que todas ellas coincidieron en ubicarlo en el entrecejo, sobre la frente.
Durante años, el tercer ojo fue incluido en el terreno de lo mítico, pero en la actualidad la ciencia cree haber establecido una conexión entre él y la glándula pineal, un órgano de función desconocida que todos los seres humanos poseemos, casi oculto entre la masa encefálico.
El esoterismo y la parapsicología insisten en señalar al tercer ojo como el responsable de la telepatía y la visión extrasensorial. Aseguran, además, que si bien los místicos y los niños pequeños son quienes tienen mayores posibilidades de utilizarlo, todos podemos despertar su poder con un poco de práctica, para abrimos así al maravilloso universo de la intuición.

MILENARIAS TEORIAS SOBRE EL OJO SAGRADO

Se cree que en el Paleolítico los seres humanos conocían la existencia del tercer ojo, ya que se han encontrado en diversos puntos del planeta antiguos cráneos que habían sido trepanados en la frente y en la coronilla: una práctica bastante habitual en el centro de Europa y en la AméricaPrecolombina, cuyo fin era "abrir" un ojo artificial, en el lugar exacto en donde debía ubicarse el verdadero ojo sagrado.
Pero la teoría esotérica más antigua sobre el tercer ojo la encontramos recién en Egipto. Para los egipcios sólo 1 los faraones poseían este órgano de visión extrasensorial, al que llamaron el ojo de Horus. En muchas de sus pinturas sagradas, lo representaron como un triple ojo, símbolo de la trinidad ocultista de] dios Tot. Y también en numerosos sarcófagos, estatuas y en los relatos del "Libro oculto de la morada" (la gran obra religiosa de los habitantes del Nilo) el tercer ojo aparecía asociado a una serpiente, ya que este animal, enrollado en espiral sobre la frente de un iniciado, permitía leer el destino.
La otra civilización que se ocupó de la existencia del tercer ojo fue la hindú. Los lamas tibetanos, en su intento por lograr el desarrollo interior a través de la capacidad de la mente, consideraban el tercer ojo como un punto de proyección hacia la conciencia cósmica. Asociaban este sitio con el sexto chakra (uno de los centros superiores de energía del cuerpo humano, situado entre ambas cejas), adjudicándole las funciones de aguzar la intuición y de permitirle al hombre el éxtasis.
Casi todas las técnicas para---abrir`el tercer ojo son herencia de los monjes del Tibet. Meditar, llevando toda la atención al entrecejo es una de ellas, así como concentrarse en la observación de cristales (que reflejan la luz tal como el tercer ojo multiplica la Verdad), ya sea cristal de roca, una bola de cristal o incluso un cuenco de agua cristalina. La trepanación también era habitual entre los lamas orientales para ayudar al florecimiento de este poder intuitivo, aunque en la actualidad se considera que esta práctica es muy peligrosa, ya que una persona que no esté preparada para ver el futuro, distinguir el aura humana o realizar viajes astrales, corre el riesgo de enloquecer.
Cuando un lama iba a ser trepanado, permanecía a oscuras un día entero, con una compresa de hierbas anestésicas sobre su frente. Al amanecer se lo conducía a otra habitación, en la cual un grupo de lamas le clavaban en el entrecejo un punzón esterilizado, hasta llegar al hueso. Durante 3 semanas, el iniciado permanecía sin comer, con una astilla de madera en su herida. Al finalizar este período se quemaba la astilla con incienso, como ofrenda, luego de lo cual el lama era ya capaz de distinguir el aura de las personas a voluntad.

LA GLANDULA DE LA LUZ

Para los biólogos M siglo pasado, la glándula pineal era apenas un órgano atrofiado, que a lo largo de la evolución humana había perdido su función y, utilidad. Pero cuando en 1959 el investigador norteamericano Aaron Lerner relacionó este órgano con la producción de una hormona llamada melatbnina, muchos estudiosos se interesaron en esta glándula y en las legendarias teorías que la vinculaban al tercer ojo. Lo primero que se descubrió fue que la glándula pineal, a pesar de estar ubicada en el centro de la masa encefálica, era casi tan sensible a la luz como la retina: la oscuridad lograba activarla, llevándola a producir mayor cantidad de melatonina, mientras que la luz la mantenía en una especie de letargo.
Como la melatonina es una hormona que interviene en el desarrollo sexual y también en ciertos cuadros depresivos, se pudo comprender entonces por qué en países fríos, donde la luz solar era escasa, la poca estimulación de la glándula pineal ocasionaba una maduración sexual tardía y cuadros depresivos mucho más frecuentes. Pero al mismo tiempo (aunque las estadísticas no se ocupasen de este "detalle") también en los lugares de inviernos rigurosos como el Tibet o Escandinavia los poderes paranormales parecían más frecuentes, a causa de una mayor actividad pineal
Mientras la biología humana realizaha estos descubrimientos, los zoólogos y paleontólogos descubrían que numerosos animales poseen también una glándula semejante a la pineal, la cual está estrechamente relacionada con el instinto de conservación y con el reloj biológico. La novedad que aportaron estas investigaciones fue que tanto los reptiles prehistóricos como las palomas y ciertos peces, percibían -gracias a esta glándula- variaciones en el campo magnético y distinguían además los cambios de intensidad en las ondas ultravioleta, siendo probable que esta percepción les permitiese "ver" realidades que los humanos ni siquiera sospechamos.
Estos datos llevaron a los investigadores a remitirse a las fuentes del budis~ mo, que ya en el siglo V a.c sostenía que el sexto chakra, donde se ubica la glándula pineal, es una ventana hacia la luz divina. Para estos ascetas, el tercer ojo es una especie de "antena cósmica" y su doctrina sostenía que aprendiendo a desbloquear energéticamente este si~ tío cualquier ser humano -según sus propias experiencias personales- podría comunicarse con seres no físicos, leer el pensamiento y visualizar el aura de quienes los rodeaban.
Algunos neurobiólogos de avanzada, convencidos de la verdad biológica que se ocultaba en los preceptos del misticismo, comenzaron a experimentar con animales y luego con seres humanos para determinar si la glándula pineal era o no un órgano atrofiado. Fue así. que, luego de diversas pruebas, el doctor español José Luis Bardasano elaboró en 1971 una tesis fundamental que lleva su nombre.
Según este científico, si bien no se puede afirmar categóricamente que el tercer ojo exista tal como lo describieron los egipcios y los hindúes, sí puede Entre las civilizaciones antiguas que rendían culto al tercer ojo, se destaca la cultura M pueblo egipcio

CUANDO UN LAMA IBA A SER TREPANADO, PERMANECÍA A OSCURAS UN DIA ENTERO, CON UNA COMPRENSA DE HIERBASANESTESICAS SOBRE LA FRENTE. AL AMANECER,LE CLAVABAN EN EL ENTRECEJO UN PUNZON

asegurarse que la glándula pineal es la sede anatómica de la percepción extrasensorial y que, a pesar de estar poco desarrollada en el hombre, se la puede estimular convenientemente con prácticas de meditación profunda y con ejercitación lumínica

VELO Y VEO, DOS FORMAS DE ENTRENAMIENTO

La glándula pineal se activa en la oscuridad y se atrofia al recibir demasiada luz. Esto fue comprobado ampliamente por los neurobiólogios que enunciaron las teorías VELO y VEO, vinculadas con este fenómeno.
VELO es el nombre que se le aplica a la activación de la glándula pineal, mediante sesiones de oscuridad prolongada, hasta lograr ver los objetos a pesar de la falta de luz. "Tras un entrena-
miento de varias sesiones -relata un sujeto en prueba de adaptación VELO-colocaron ante mi . s ojos un objeto que no llegué a reconocer, antes de quedar sumergido completamente en las som-
bras. Primero distinguía una luminosidad grisácea pero llegó un momento que noté claramente que se trataba de un ramo de orquídeas. Lo más interesante es que llegó un punto en que pude ver sus colores y todos sus detalles, gracias a una especie de luz pulsante que irradiaba de la planta ".
Otra forma de entrenar la glándula pineal es mediante la práctica del VEO, que consiste en permanecer con los ojos vendados en un sitio luminoso, tratando de concentrar la energía en el entrecejo, hasta percibir las imágenes. Este ejercicio es más complicado que la práctica VELO, requiere mayor entrenamiento y concentración y, por eso, para quienes se inician en el desarrollo de su tercer ojo es más recomendable acudir a la técnica VELO.

De todos modos, ambas ejercitaciones lumínicas son de gran utilidad para mejorar el funcionamiento pineal: permitiendo que en forma paulatina se aprenda a ver en la oscuridad, mejoran_ do la propia intuición y ayudando a que quienes las practican puedan distinguir el aura (una irradiación luminosa y colorida que rodea a todos los seres vivos). Para efectuar usted también una ejercitación lumínica, proceda de la siguiente forma:

9 Elija un sitio tranquilo y que pueda oscurecerse por completo. Coloque frente a usted un objeto colorido (por ejemplo, un ramo de flores), apague la luz y permanezca observándolo en la oscuridad durante 10 minutos.
Durante, este lapso intente mantenerse muy concentrado. Para lograrlo respire lenta y profundamente, tratando además de no pensar en ningún asunto que pueda distraerlo de su práctica.
0 Repita en forma diaria, durante una semana, la práctica VELO. Trate de estar atento a los nuevos detalles que descubra cada día en el objeto citado, ya que a pesar de la oscuridad su glándula pineal se irá aguzando hasta permitirle distinguir los detalles de forma y los tonos.
0 Busque la colaboración de alguna persona para aplicar la ejercitación VELO en la visualización del aura. Durante una semana, tal como hizo con las flores, observe a su compañero en la oscuridad, tratando de concentrarse sobre todo en su cabeza y sus manos.
Si usted consigue abrir los canales energéticos de su glándula pineal llegará a notar irradíaciones én la cabeza y las manos de su acompañante (le causará la impresión de que estos miembros se alargan) a pesar de no haber luz en el cuarto. Si además de] contorno de estos miembros logra distinguir matices de color, será sinónimo de que su tercer ojo está comenzando a despertarse.
Una vez adquirida esta facultad pineal, consiga un cristal de cuarzo y repita los ejercicios sosteniendo esta piedra sobre su entrecejo. Potenciará de este modo la capac, ¡dad energética de su sexto chakra y tal vez -si usted es una persona que logra conectarse con su parte intuitiva- pueda no sólo ver el aura sino también anticiparse a sucesos futuros cada vez que realice la experiencia.

CONCLUSION

Se cree que ciertas especies animales y algunos antecesores del hombre poseían efectivamente desarrollado un tercer ojo sobre su frente, y que hoy este órgano se ubica en el centro del cráneo, convertido en una glándula que lleva el nombre de pineal.
La principal función de esta glándula sería la de posibilitar la percepción extrasensorial. Si se la ejercita adecuadamente (lo cual para los hindúes consístiría en despertar el sexto chakra el ser humano sería capaz de desplegarse hacia otros mundos, evadirse del tiempo y del espacio, viajar al pasado o al futuro y leer el pensamiento, tal como se supone que algunos animales "primitivos" pueden hacer en la actualidad. Le hemos ofrecido aquí una serie de prácticas para iniciarse en el desarrollo de este órgano. La constancia y, 12 sobre todo, la paciencia serán sus mejores aliados en esta tarea. No desespere, no se apresure y -lo que es fundamental- piense que el nivel de resultados que alcance está íntimamente relacionado con su capacidad extrasensorial y con lo que el Universo está dispuesto a otorgarle en este momento de su vida. Acéptelo.

FABRIQUE EL TALISMAN- DEL OJO HORUS


Este es un amuleto que utilizaban los sacerdotes egipcios para desarrollar sus capacidades de videncia y telepatía. Se lo conocía también con el nombre de Udjat, que significa ojo místico, y se creía que proporcionaba la bendición solar del dios Ra, aportando fuerza, vigor y claridad mental a quien lo poseía.
Para fabricarlo es necesario proveerse de un trozo de jaspe o de lapislázuli y exponerlo durante tres días completos a la luz de] sol,pronunciando al atardecer la siguiente invocación:
El dios Thot ha preparado el Ud¡at para que Ra mande su fuerza. Estoy sano. Está sano Nebesti, el señor de la Piedad. Tú, cuyo ka asciende con alas cuando el ojo de Horus remonta con las alas de thot por el lado de Oriente sobre la divina escalera. ¡Oh mortal cuyo cuerpo quieres elevar a los cielos! Sigue la mirada de Horus y coloca ante él, ante su hermano y ante cada espíritu este talismán que llegará al cielo.
Una vez confeccionado el objeto es conveniente tenerlo siempre cerca, ya sea usándolo pendiendo del cuello o transportándolo en una pequeña bolsita hecha de terciopelo. Nadie, excepto el dueño del talismán, debe tocarlo, ya que en manos extrañas pierde toda su energía benéfica.

PARA DESPERTAR EL TERCER OJO

diferencia de los místicos orientales, muchos científicos Ade Occidente opinan que no es posible que ningún ser humano pueda aprovechar por completo la energía de su glándula pineal. Sin embargo, todos aquellos que se han ocupado del tema coinciden en afirmar que practicar ejercicios en una habitación oscura es el mejor método para que las potencialidades del tercer ojo se activen.
La técnica correcta para estimular el tercer ojo es la siguiente:
Con la luz apagada, siéntese en forma comoda si es posible el el piso, sobre una alfombrilla y con las piernas cruzadas) y comience a respirar en forma profunda, llevando el aire al abdomen.

0 Cuando sienta que su respiración se ha estabilizado y perciba una agradable sensación de serenidad interior, concéntrese en su entrecejo y entreabra ligeramente los ojos.

9 Lleve ahora su mirada a este punto entre ambas cejas, ya que este es el asiento natural M tercer ojo. Toda su atención debe permanecer allí, observando este centro energético en medio de la oscuridad (si prefiere puede hacerlo con los ojos cerrados)

0 En este mismo sector, imagine un punto de azul intenso, al que seguirá mirando.

0 Ahora comience a trabajar con un mantram. Tratando de sacar el aire del estómago, pronuncie nueve veces el sonido EN y nueve veces el sonido IN.

9 Al terminar, intente relajarse, permaneciendo unos minutos más en la oscuridad. Y luego ábrase a las imágenes premonitorias que pueden comenzar a fluir libremente por su inconsciente.

9 Lo ideal es repetir este ejercicio tres veces al día, durante seis meses. Aunque, si la práctica se realiza en forma regular, puede ser efectuada con menos frecuente.


Abrir nuestro ojo Místico

En los últimos años, las personas han adquirido una nueva conciencia acerca de sus propias capacidades y han comprendido que no sólo los iniciados o los adivinos son capaces de leer el futuro, distinguir el aura o conectarse con planos de existencia más sutiles que la nuestra. Tal vez por este motivo, cada día llegan a nuestra redacción nuevas cartas de lectores que nos solicitan una guía para desarrollar sus poderes paranormales. Entre estos pedidos de ayuda hubo uno en especial que despertó nuestro interés: se trata de] caso de Cecilia, quien sin saberlo había estado durante años silenciando la capacidad de su tercer ojo.
"Desde muy chica yo era capaz de saber cuándo una persona era bondadosa y cuándo pretendía engañarme, aunque no compartía este conocimiento con nadie, por miedo a que se burlasen de mí. Con frecuencia tenía también visiones premonitorias y quedaba muy asustada cuando se cumplían. En la adolescencia me olvidé de estos sucesos, segura de que todo había sido obra de mi fantasía. Pero hace poco, por no escuchar mi voz interior, fui estafada por un supuesto amigo que nos dejó en la miseria. Ya que tengo esta capacidad natural quiero ahora perfeccionarla y recuperar el tiempo perdido".
Si bien todos tenemos un tercer ojo en estado de latencia, Cecilia no había necesitado "abrir" este centro energético con ningún ejercicio. Percibía las diferencias en el aura magnética que rodeaba a las personas y se anticipaba a los acontecimientos en forma espontánea. Pero, por falta de información, había derrochado sus capacidades.
Por eso, para que ninguno de nuestros lectores deje de desarrollar al máximo sus potencialidades parapsicológicas, escribimos nuestra nota de tapa titulada Aprenda a desarrollar su tercer ojo. ¿Dónde se ubica este órgano? ¿Cómo se explica que ya el hombre prehistórico lo conociera? ¿Por qué los lamas se perforan la frente para aguzarlo? ¿De qué modo podemos estimular nosotros mismos el ojo sagrado de los brujos? Estas son algunas de las tantas incógnitas que le develamos en este número, para que también usted sea capaz de abrir su ojo místico y mirar de frente el Infinito.


 



 

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سيلبيا اجبار اِسكيرا
Silvia Aybar Ezquerra

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SU JUSTO MOMENTO" "Se dan buenos consejos cuando la edad impide dar malos ejemplos." (Excelsior)

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