"El Espíritu divino nace en la Tierra. Luz Divina, Sol de Cristo calienta nuestros corazones
e ilumina nuestros pensamientos para que obremos con pureza, rectitud y compasión en estos
Doce Días y Noches Santos".
Entre Navidad y Epifanía, están los Doce Días y Noches Sagrados, durante los cuales la disposición anímica receptiva sale al encuentro de la Palabra divina que desciende.
Estas Noches, tenemos al Sol del Espíritu. Por lo tanto, deberíamos vivirlas despiertos, vigilantes y con mucha conciencia: procurando rectitud y pureza en el hablar, pensar y obrar.
Sabiendo que en estos Doce Días y Noches Sagrados se planta la semilla que germinará a lo largo de los doce meses del año, podemos plantar en nuestros corazones las cualidades anímicas de:
Fe, Luz, Paz, Protección, Cura, Unidad, Amor, Reconciliación, Caridad, Humildad, Transmutación y Fraternidad.
Durante el día podemos realizar un trabajo de meditación activa con la cualidad anímica correspondiente. Después llevarla con nosotros al sueño para vivenciarla en otras esferas de conciencia.
Como ya hemos indicado los Días y Noches Santos empiezan el 24 de Diciembre y culminan la noche del 4 al 5 de Enero (víspera de la Epifanía). En la primera noche se recomienda estar despierto hasta la 1:00 ó 2:00h. En las siguientes noches es conveniente acostarse a la hora habitual, tratando de seguir un ritmo regular.
Nota: Esta es una adaptación de las enseñanzas de Rudolf Steiner sobre las Doce Noches Santas. Para profundizar en el tema y conocer con exactitud sus instrucciones os remitimos a su amplia bibliografía.
DESDE ADVIENTO HASTA EL 6 DE ENERO
Indicaciones de Rudolf Steiner, recibidas por Herbert Hanh.
ADVIENTO: Para el buscador de la luz, en el tiempo de Adviento las resistencias que encuentra en la vida deben ser una piedra de toque especial. Él tiene siempre que esforzarse en conseguir desligar la persona de la cosa, pues el sufrimiento y las dificultades son enviadas como pruebas, y los hombres a través de los cuales nos acontecen las dificultades, son sólo herramientas. Debemos involucrarnos en cada situación con tranquilidad y permanecer serenos, sin perdernos. El contenido del gran anhelo de este tiempo es incorporar lo divino de hecho (estado de nacimiento), y no experimentar lo divino sólo en condiciones excepcionales.
Todo lo que está unido con aquello que constituye la personalidad temporal (terrestre), debemos apartarlo. Tenemos que estar frente a los otros con la completa apertura del niño, completamente relajados (distendidos, despejados).
Tenemos que dejar fuera todo lo que es murmurado y opinado, discusión, enojo (irritación), todas estos lastres.
Antes de cada gran celebración existe la ocasión de vencer algo dentro de uno mismo. El Sacrificio.
PREPARACION DE LA NAVIDAD
Gracia: Adviento, la luz que viene para iluminarlo todo en la noche más profunda. La tierra se ha quedado enteramente vacía, la vida se ha retirado. La tierra está como una cáscara vacía, todas las savias del reino de las plantas se han retraído. Así se prepara ella para recibir las fuerzas divinas.
En la primera semana de Adviento debe el hombre tras larga lucha interior (madurar) para estar dispuesto al sacrificio, al servicio y al amor. Tiene que verse a sí mismo con los ojos interiores y vivir cada día la celebración del anhelo de nacimiento. La consagración de la fiesta es: Yo me consagro al servicio del Espíritu del Amor, de Aquél espíritu que quiere nacer en mí. Los pensamientos se dirigen al Cristo que viene hacia el ser humano.
Segunda semana de Adviento: El hombre empieza a buscar y encuentra en su búsqueda que no puede hacer nada solo. Así él prepara su corazón para que pueda entrar lo divino, pues si yo disminuyo lo negativo, se hace espacio para lo divino.
Tercera semana de Adviento: El hombre busca la realidad verdadera que yace en lo espiritual. La llave para esta realidad y para todo conocer espiritual es el sacrificio. La voz del silencio dice: no quiero hacer sufrir a nadie. Quiero perdonarlo todo.
Cuarta semana de Adviento: El hombre ha encontrado el sendero y se prepara a caminarlo. Esto significa el dominio del cuerpo terrenal. Entonces puede despertarse el Hijo de Dios en el Hombre. La aspiración en esta época es hacer visible el Reino de Dios en el mundo a través de uno mismo, a través de su comportamiento y su obrar.
Nosotros somos portadores también de este Reino Espiritual eterno. Las etapas del Adviento son grados de conciencia en el alma.
El 24 de Diciembre empiezan las 12 noches santas. Son símbolos para las 12 fuerzas del alma que debemos hacer vivir en nosotros. Y así esta indicación es válida para siempre, y no sólo para las 12 noches santas.
El 1 de Enero a las doce del mediodía tenemos al Sol lo más cerca posible de la Tierra y es por eso justamente que hay cinco y medio días antes y cinco y medio días después del tiempo de las 12 noches santas.
Estas noches, las más oscuras del año tenemos más cerca al Sol del Espíritu. Lo cual significa que el Sol Espiritual brilla desde adentro de la Tierra. Trasluciendo todo, pero desde adentro, no como después, cuando ilumina la Tierra desde lo alto.
Hay que entrar a estas 12 Noches Santas muy despierto y con mucha conciencia.
Sólo en la primera noche (24) hay que estar despierto hasta la una o las dos de la madrugada. En las otras noches acostarse en lo posible regularmente, a la misma hora de siempre. Principalmente vivir en este tiempo un ritmo regular. Esto no es posible en la vida activa, hay que intentarlo interiormente. Quien no puede guardar silencio en el rito exterior, debería procurar permanentemente ser consciente de la santidad de la época. Sobre todo hay que cumplir también los deberes sin perder su realización en un tiempo sagrado.
No hay que permitirse así mismo nada feo, ningún movimiento feo en el alma, siempre ser severo y severo con sí mismo.
Durante la vivencia de la Navidad, con sus 12 Noches Santas, ponemos la semilla para los próximos 12 meses del año. Por esto son estos 12 días tan importantes. Si por ejemplo si nos caemos en el primer día, ponemos una semilla, la cual en el primer mes germinará negativamente en la sangre.
Tenemos que intentar pasar los 12 días santos correctamente, según la Ley, porque necesitamos cada año, para trabajar en nuestro renacer y no debemos perder ningún año.
24-25 de Diciembre. La noche Santa es en la que nace Cristo en el alma y El Alma pregunta: ¿Puede llegar a ser liberada, salvada, redimida con todas mis debilidades y defectos y pasiones?
Símbolo: El establo de Belén, pues en aquella humildad y pobreza nacería la Luz del Mundo. La voz del silencio entra al alma y le enseña a afirmar con alegría lo bueno en nosotros y en los demás.
Misterio: El alma busca en el bosque oscuro y sin caminos.
(Capricornio.- Signo zodiacal entre diciembre y enero: El Espíritu Divino nace en la materia. Espíritu y Materia el ALFA y el OMEGA se tocan y se hacen vida).
25-26 de Diciembre. Noche de Juan. El águila del alma remonta con sus alas y mirando desde una gran altura, observa su propia vida. Y ahora el hombre reconoce la ley del Karma.
Misterio: Escoger el camino angosto y difícil o el camino ancho y fácil.
Para lo nacido en la carne es difícil encontrar el sendero del espíritu. Baghavad Gita: Una vida egoísta o una vida entregada a la humanidad. (Acuario)
26-27 de Diciembre. Ahora siguen las 3 noches del lirio blanco.
El alma reconoce que no puede permanecer en lo alto, que ella de nuevo será, es atraída hacia abajo, porque hay en ella mucho peso terrenal. El alma conscientemente empieza a purificar el cuerpo terrenal y asume que cada alimento es como un viático. Yo soy el Pan. (Palabras de Cristo Jesús). Nosotros venimos del Pan, vivimos en el camino del desarrollo del Pan y volvemos al Pan.
Misterio: Nunca olvidar la finalidad de los objetivos en el lejano éxodo en el Reino de la Tierra. (Piscis)
27-28 de Diciembre. Purificar conscientemente el cuerpo astral (alma). La antipatía y la simpatía se transforman en amor, en amor pleno, siempre en amor. Se silencian la pasión y el deseo. La fuerza Crística nos ilumina y fortalece en la contienda con lo luciférico y ahrimánico para su metamorfosis.
Misterio: El trabajo personal conmigo mismo sirve al bien del todo y todos. El arcángel Uriel nos coloca frente al espejo en cual vemos como somos. (Aries)
28-29 de Diciembre. Purificar conscientemente le cuerpo de los pensamientos, disciplina del pensar, concentrarse en lo positivo, transformando las negras palomas de los pensamientos en blancas palomas; porque nuestro pensar se parece a un palomar, cuando no tiene disciplina. Hay, que aprender a cerrar el palomar cuando llegan los pensamientos negativos y extraños.
Misterio: El templo purificado por Cristo (Tauro).
29-30 de Diciembre. Ahora siguen las tres noches de la espada. Noche de Pedro: noche de la consagración de la espada. Cada uno tiene que fraguarse la propia espada del discernimiento. Cada uno con la fuerza de voluntad espiritual debe unir lo eterno, lo inmortal con lo perecedero, para así, conocer la verdad.
Misterio: Fundir el Hijo de Dios con el Hijo del Hombre. (Unidad/Géminis)
30-31 de Diciembre. La serpiente en el puño de la espada. Sabiduría. Hay que ocuparse de lecturas elevadas. Es la noche del gran mandamiento.
El Misterio del obrar: ¿Quién dirige nuestra alma?
¿Quién es el señor de nuestra alma?
¿Quién es el autor de nuestros actos?
Tenemos la libertad. Debemos fortalecer la buena voluntad en nosotros. (Cáncer)
31 de Diciembre – 1 de Enero. La cruz en el puño de la espada. Sacrificio. Ceñido el hombre con la espada de la fuerza Crística sin poder herir, hablará la lengua, la verdad. Es la noche del miedo y del horror.
Misterio: El caballero y el luchador con la lanza de la voluntad y con la espada del conocimiento tienen a su lado al perro, como símbolo de la obediencia. Detrás de él la muerte y el diablo. En un cierto grado del conocimiento, cada paso equivocado conduce más rápido a la perdición. La victoria está lograda por la plenitud de la divinidad, por la conciencia de la responsabilidad y la fidelidad inagotable frente a las tareas de la vida. (Leo)
1-2 de Enero. Ahora siguen las tres noches de la corona. Desprenderse del solo – intelecto o el desprendimiento del intelecto de sus ataduras terrestres y pragmáticas. Es la triple noche santa. Es cuando el yo inferior decae y queda el deseo de servir y poder integrarse. (Virgo)
2-3 de Enero. Es la noche en la cual nace desde el servicio, el sacrificio mayor. Obedecer-Escuchar. Aprendemos a escuchar la voz interior y las señales de lo divino.
Misterio: El que clama en nosotros a través de las distintas encarnaciones. Su claridad aumenta por el sacrificio y la decisión. (Libra)
3-4 de Enero. Es la noche undécima. Es la lucha con el guardián del Umbral.
Misterio: Construir en nosotros el castillo del grial. Confesarse siempre más al Altísimo en fidelidad. (Escorpión)
4-5-de Enero. En la noche duodécima se coloca la corona de la lucha a los pies de lo divino, porque nosotros hemos conquistado la corona, pero esta lucha ha sido ganada con el auxilio y la gracia divina porque la gracia viene de la corriente de una fuente que el hombre por su fuerza humana no puede alcanzar. Ahora se logra hacer un principio y fin de un tiempo sin espacio y un espacio sin tiempo. Todo es eterno y santo ahora.
Las fuerzas perseverantes para conseguir los fines del cazador hay que usarlas para que él pueda recibir el bien espiritual.
Lo que hemos conocido y recibido en las doce noches santas, debemos llevarlo a la vida y espiritualizar así la materia y lo anímico.
Las doce noches santas tienen importancia para la vida y el destino de todo el año entrante.
En ellas se puede haber colocado una buena semilla de nuestra voluntad. Sobre todo es muy importante lo que emprendemos en la noche del año nuevo (San Silvestre). En esta noche nos libera el espíritu del pueblo, por unos momentos; lo que pensamos ahora será tomado por las jerarquías más altas y lleva en sí la fuerza de la realización.
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سيلبيا اجبار اِسكيرا
Silvia Aybar Ezquerra
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